Directorio (VI) Epigrafía romana

Recojo en esta entrada algunos hilos que he publicado en Twitter sobre inscripciones romanas:

- Sagunto: Bello Punico.
- Tarragona:
         - Inscripción en la Torre del Pretorio.
         - Inscripción en la Necrópolis. Gavia Atenaide.
- Valencia: Aureliano Deo.
 
- Roma: Tumba de Agripina la Mayor.
- Inscripción en un 'pondus' (Museo de Ciudad Real).
- Inscripciones en el Museo de Jérica (Castellón). Entre ellas, la de Quintia Proba.

- Museo de Ljubljana (Eslovenia). El límite entre Aquileia y Emona.
- Lapidario del Museo de Aquileia (Italia).
- Museo Británico: Julia Pacata Indiana.

- Una inscripción romana comparada con una rúnica. Enlace.
- Ermita de Sant Feliu (Xàtiva).
- MARQ (Alicante). Marco Popilio Onyx.

- Lara de los Infantes (Burgos: adventus.
- Inscripción en Bakú (Azerbaiyán). Emperador Domiciano.
- Recopliatorio: Inscriptiones Singvlarissimae Hispaniae.

SERIE: Nociones básicas de epigrafía romana:
- Capítulo 1.
- Capítulo 2.
- Capítulo 3.
- Capítulo 4.
- Capítulo 5.

Página en Facebook

He creado una página de Facebook dedicada a mi faceta literaria, en la que iré actualizando información sobre novedades, presentaciones, etc. Este es el enlace: Tadeus Calinca.

También en este blog, que ya tiene sus años, iré publicando esas noticias a medida que se produzcan. Esperemos que haya noticias.

Un lugar de Cerdeña

El paisaje es de una belleza antigua, o así le parece al viajero que transita por la estrecha carretera que bordea el sotomonte y se abre, en algunas curvas, a un valle de prados verdes punteados por rocas y lejanas ovejas que parecen buscar el sol entre las sombras. Pero es en las hondonadas cuando el coche parece sumergirse en la tierra ondulada de Cerdeña, y se percibe entonces en mayor medida la esencia rural, casi mágica, del territorio. Unos apriscos se abren camino entre la pared de roca, como si quisieran robarle el espacio; en otras cuevas se almacenan balas de heno ante la atenta mirada de los rebaños y sus perros guardianes.

Así es el trayecto entre Ploaghe y Nulvi, en la provincia de Sassari, dictado por ese azar moderno y relativo que proporciona la navegación por satélite, que te guía con certeza por atajos y carreteras que quizá nunca hubieras transitado.

A poca distancia de Nulvi, después de atravesar la estrecha calle que cruza el pueblo, se ve a lo lejos una colina coronada por una ermita. El viajero no tarda en encontrarse un cruce de caminos indicado por una señal metálica y vetusta que apenas puede aguantar los envites del viento. De manera concisa, este letrero inclinado indica el camino que lleva a la ermita, conocida como la Madonna di Monte Alma.


Los lectores de este blog quizá sepan que mi primera novela se titula, precisamente, Monte Alma. Se trata, eso sí, de una casualidad, ya que el lugar que aparece en la novela es una pequeña cordillera situada junto al Danubio, en la actual Serbia. Su nombre en tiempos de la antigua Roma era Mons Alma, pero ahora se la conoce como Fruška Gora.

La coincidencia de los topónimos me trajo a este rincón de Cerdeña, aunque fuera solo para echar un vistazo y hacer la correspondiente foto. Monte Alma (la novela) fue publicada en 2016 y está actualemente descatalogada, ya que la editorial que la publicó echó el cierre hace poco, siguiendo un destino habitual para las editoriales pequeñas que intentan, con su buen trabajo y su aporte de calidad, sobrevivir en al arduo mundo de la edición (enlace a la noticia). Espero que algún día Monte Alma vuelva a ser publicada por alguna editorial.

Mientras tanto, bienvenidos sean estos viajes que se adentran en la historia y van al corazón de mi creación literaria. ¿Qué haría yo sin ellos?

DOS MUJERES EN JERUSALÉN

Tenían el mismo nombre, Helena, si bien eran de épocas distintas: una vivió en el siglo I de nuestra era, la otra entre el III y el IV. Coinciden también en un hecho particular de su biografía: en algún momento, llevadas por sus sentimientos religiosos, decidieron viajar a Jerusalén, ciudad sagrada para judíos y cristianos.

La menos conocida de las dos es Helena, reina de Adiabene, un pequeño reino situado en el curso alto del río Tigris. Adiabene, al igual que otros regna minora como Osroene, Sofene o Comagene, ocupaba una posición fronteriza entre las potencias que dominaron la región en diferentes épocas: reinos helenísticos, Imperio Parto, Armenia, Roma. Su historia está directamente relacionada con los equilibrios de poder y los conflictos entre unos y otros; su particular situación geográfica trajo consigo, además, una interesante mezcla de elementos culturales y religiosos.

Mapa de la región durante los tiempos de Tigranes el Grande. Fuente: Wikipedia.

Lo poco que sabemos de Helena nos ha llegado gracias a Flavio Josefo, autor judeo-romano del siglo I, y por textos hebreos y armenios. Helena estuvo casada con Monobazos I, rey de Adiabene, que además era su hermano. La costumbre del matrimonio entre hermanos no era rara en aquellas tierras, al menos entre la realeza: existen casos conocidos en el reino de Comagene, limítrofe con Adiabene, y también en el Imperio parto, que fue muy influyente en esos territorios. Helena tuvo dos hijos con Monobazos: Izates, que se convirtió en rey en 30EC tras la muerte de su padre, y Monobazos II, que fue rey después de su hermano. En algún momento durante el reinado de su hijo Izates, Helena se convirtió al judaísmo. Según cuenta Josefo en sus Antigüedades judías, la conversión se produjo por influencia de Ananías, un comerciante judío que se había instalado en la corte de Adiabene. Entre los que abrazaron el judaísmo estaba también el propio Izates, que llegó incluso a circuncidarse. El hecho de que el rey se adhiriera a una religión considerada extranjera en su territorio no estaba exento de riesgos; a pesar de ello, tal decisión no provocó ninguna crisis destacable en su reinado.

A mediados de los cuarenta, Helena decidió instalarse en Jerusalén, la ciudad santa de su nueva religión. En aquellos tiempos, la tierra de Palestina estaba azotada por una importante hambruna. Helena no dudó en dedicar grandes esfuerzos e importantes sumas de dinero a paliar el sufrimiento de la gente, lo cual la convirtió en un personaje querido. El año 55, tras la muerte de su hijo Izates, volvió a la corte de Adiabene para estar presente en la coronación de su otro hijo, Monobazos. Poco después, quizá en 56, murió la propia Helena. Sus restos mortales fueron enviados a Jerusalén, donde fueron enterrados junto a los de otros miembros de su familia en una gran tumba con tres pirámides que ella misma había mandado construir. Con toda probabilidad, esa tumba es la que hoy en día se conoce como Tumba de los Reyes, en Jerusalén, cuyos restos fueron excavados en el siglo XIX. El nombre de la tumba es equívoco, ya que hace referencia a los antiguos reyes de Judea, pero hoy en día se sabe que su fecha de construcción es contemporánea a la época de Helena e Izates.

La Tumba de los Reyes en una litografía de 1842. Foto: Wellcome Collection

También tenemos noticia del suntuoso palacio que Helena se hizo construir en Jerusalén, muy cerca del Templo. Flavio Josefo lo menciona en varias ocasiones en su obra La guerra de los judíos. Precisamente esa guerra, que empezó con la revuelta judía del año 66 y culminó con la destrucción del Templo y la ciudad de Jerusalén en el año 70, supuso también la destrucción del palacio de Helena, que pasó al olvido. En tiempos recientes, durante unas excavaciones en el centro de Jerusalén, se descubrieron unas estructuras antiguas que algunos historiadores relacionan plausiblemente con el antiguo palacio de Helena, si bien no se ha encontrado aún algún indicio seguro para tal atribución.

Si damos un salto de tres siglos, nos encontramos con la segunda protagonista de esta historia, también llamada Helena, una mujer cuya vida tuvo todo tipo de altibajos: repudiada por su marido, Constancio, permaneció durante muchos años en el olvido hasta que el hijo de ambos, Constantino, se hizo con el poder en 312. Alcanzó mayor prominencia como figura pública en 326, tras la muerte de Fausta, esposa de Constantino (instigada por el propio emperador). Fue entonces cuando Helena, a pesar de su avanzada edad (tenía alrededor de ochenta años por aquellas fechas) solicitó permiso para peregrinar a Palestina, donde quería visitar los lugares relacionados con la vida de Jesucristo. Durante su periplo, tal como nos cuenta Eusebio en su Vita Constantini, Helena realizó notables obras de caridad, utilizando para ello los fondos del tesoro imperial. Además, mandó construir dos iglesias en Tierra Santa: la de la Natividad en Belén y la del Monte de los Olivos, que fueron posteriormente engrandecidas por Constantino.

En épocas posteriores, las andanzas de Helena por Tierra Santa fueron embellecidas con una serie de leyendas que alcanzaron gran popularidad en la Edad Media, según las cuales Helena en persona habría descubierto en Jerusalén los restos de la cruz en la que fue crucificado Jesucristo. Es cierto que algunas fuentes refieren para esa época el descubrimiento de esas reliquias, que fueron posteriormente llevadas a diferentes lugares del Imperio, pero la relación de esos hechos con Helena es probablemente una invención posterior. La iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén, en el Laterano, albergaba algunas de esas reliquias; según el Liber Pontificalis, fue construida por el propio Constantino. Se da la circunstancia de que esa iglesia está ubicada en el recinto del Palacio Sessoriano, el lugar de residencia de Helena en Roma. En los últimos años se han llevado a cabo importantes excavaciones en el lugar, que permiten hacerse una idea más exacta de cómo era en tiempos de Helena.

Fragmento del Retablo de la Santa Cruz, siglo XV. Museo de Bellas Artes de Valencia. Foto del autor. Enlace.

Los historiadores llevan siglos debatiendo sobre la religiosidad de Constantino. Hay importantes dudas sobre el relato que nos ha llegado de los autores clásicos, que generalmente realzan su adhesión al cristianismo. Lo mismo puede decirse de Helena, a la que algunos ven como la persona que influyó decisivamente en Constantino para que este, finalmente, se convirtiera al cristianismo. Es difícil valorar en su justa medida la información procedente de las fuentes antiguas, de modo que las dudas persisten, y el debate sigue abierto. La (re)invención por parte de la tradición cristiana de episodios como el descubrimiento de la cruz o el sueño de Constantino antes de la batalla del Puente Milvio dificulta la tarea de delimitar con exactitud el perfil religioso de los propios personajes.

En definitiva, dos mujeres de la antigüedad unidas por su nombre y por el hecho de haber peregrinado, animadas por su fe, a la tierra que ellas consideraban santa. Es probable que cuando Helena, la madre de Constantino, visitó esas tierras, el recuerdo de la anterior Helena, la de Adiabene, estaba ya muy difuminado. Los restos de su palacio yacían enterrados bajo la nueva ciudad que construyeron los romanos después de las sucesivas guerras judías, en especial cuando Adriano decidió fundar en el lugar arrasado una nueva colonia a la que llamó Aelia Capitolina. En tiempos de Constantino, los templos paganos construidos por Adriano empezaron a ser derruidos; en su lugar, se construyeron iglesias. Comenzaba así un nuevo capítulo en la historia de Jerusalén, al que seguirían otros muchos.

@Tadeus Calinca 2019
Bibliografía:
- Barnes, Timothy (2011). Constantine. Dinasty, Religion and Power in the Later Roman Empire. Blackwell.
- Marciak, Michal (2014). Izates, Helena and Monobazos of Adiabene: A Study on Literary Traditions and History. Harrassowitz Verlag.
- Notley, R. and J. García (2014). "Queen Helena’s Jerusalem Palace—In a Parking Lot?". Biblical Archaeology Review (May/June 2014): 28–68.

Directorio (V): Mundo nórdico

En los últimos tiempos he publicado algunos hilos en Twitter sobre la antigua Escandinavia y el mundo nórdico y germánico en general, con especial referencia a Islandia. He aquí una selección de esos hilos, con sus correspondientes enlaces:

- Gudrid, la primera mujer europea que estuvo en América. Y la primera que tuvo un hijo allí.
- Groenlandia en tiempos de los vikingos.
- Nombres típicamente rusos de procedencia escandinava.
- La muerte de Hervör, heroína de las sagas nórdicas, en un cuadro del s.XIX
- La diosa Gefion.

ISLANDIA:
- El comienzo del invierno en Islandia.
- Monedas romanas encontradas en Islandia.
- La particular forma de gobierno de los islandeses, según Adán de Bremen.
- Nombres matronímicos en Islandia.
- La peregrinación de Nikulás Bergþórsson a Roma (desde Islandia).

Directorio (IV): BIZANCIO

Selección de hilos de Twitter en los que he tratado cuestiones relativas al Imperio Bizantino, entendiendo como tal la porción oriental de Imperio Romano desde el año 476 EC (caída del Imperio Romano en Occidente) hasta 1453 (caída de Constantinopla).
 
- Narses, general a las órdenes de Justiniano.
- El emperador Heraclio en un retablo del siglo XV.


- Moneda del emperador Heraclio. DEVS ADIVTA ROMANIS.
- Constanza de Hohenstaufen, una emperatriz bizantina en Valencia.
- Fetih. Constaninopla, 1453. ¿Conquista o caída?

Obras de arte traídas a Venecia desde Constantinopla en la Edad Media:
          - Plaza de San Marcos:
                      - Estatua de los tetrarcas.
                      - Columnas y relieves bizantinos.
                      - Fragmento de columna de pórfido.
          - Basílica de San Marcos:
                      - Estatua de Justiniano.


                      - Los caballos de San Marcos.

Actualizado el 7-7-19

Directorio (III): TEMAS BÍBLICOS

En mi lectura de la Biblia, llevada a cabo entre 2018 y 2019, me he centrado en aspectos históricos, culturales y etnográficos. De todo ello han surgido una serie de hilos en Twitter que enumero a continuación:

- Antiguo Testament. Orden de lectura.
- El Arca de Noé en el Beato de la Seu d'Urgell.
- Noé en una moneda de Filipo el Árabe (siglo III).
- David y Betsabé.
- El Rey Salomón y las islas de Ofir. Las Islas de Salomón.
- La historia de Rut en un cuadro de Francesco Hayez.
- Ciro II y el Templo de Jerusalén.

- Mención a Roma en el Antiguo Testamento (1 Macabeos).
- La danza de Salomé en un fresco de la Abadía de San Juan, en Müstair (Suiza).
- Neápolis (Nablus), el Monte Gerizim y los samaritanos.
- Pinturas de San Juan del Hospital (Valencia), relacionadas con la Biblia.

Actualizado el 26-2-19.

Directorio (II): PERSIA - IRÁN

Recojo aquí una selección de mis publicaciones en Twitter sobre la Persia antigua y medieval.

ÉPOCA SASÁNIDA
- El Castillo de la Doncella, construido por Ardashir I.
- Relieve de Shapur I en Naqsh-i-Rustam. Fotografía de Antoin Sevrugin.
- Relieves de Bishapur: Sapor I y Valeriano.
- Moneda de Bahram II junto a su esposa.
- Moneda de Cosroes II.
- Cosroes II en el Retablo de la Santa Cruz de Valencia.
- Batalla de Nínive (612). Cosroes II contra el emperador bizantino Heraclio.
- Moneda de Boran, reina persa.
- La batalla de Nahavand (642).
- Narses, general bizantino.
- Arquitectura sasánida. Invención de la trompa.
- Amiano Marcelino: referencia a la expresión 'shahanshah' ('rey de reyes). 

LITERATURA PERSA MEDIEVAL
- Rumi, el más 'romano' de los poetas persas.
- Vis y Ramin, poema de Gorgani.
- Cosroes II y Shirin.
- Shahnameh (poema épico escrito por Ferdowsi, c. 1000; leyendas de la antigua Persia con un trasfondo histórico):
         Las ruinas de Ctesifonte.
         Historia del malvado rey Zahhak.
         Historia de amor de Zal y Rudabeh.
         Historia del rey Kavus, que quiso ascender al cielo para conquistarlo.
         Alejandro Magno en el Shahnameh.
         El juego del ajedrez.
         Historia de Gushtasp, que quería casarse con la hija del césar.
        Historia del rey Haftvad y el gusano.
        Versiones ilustradas del Sahnameh en diversos museos.

OTROS
- Ciro el Grande y el Templo de Jerusalén.
- Los entretenimientos de los nobles persas.
- La Plaza Naqsh-e Jahan, en Isfahán, y el juego del polo.
- La caza con guepardos.
- Hormisdas, un papa de Roma con nombre persa.
- ¿Un  templo zoroástrico en el Arco de Septimio Severo?

Última actualización: 7-7-19.

Directorio (I): NUMISMÁTICA ROMANA

Cada día utilizo más Twitter como medio de comunicación, a través de mi cuenta @tadeuscalinca. Tanto es así que he decidido publicar una serie de directorios con algunos de los hilos distribuidos por temas. Aquí tienen el primero, dedicado a la NUMISMÁTICA ROMANA.

- Moneda en la que se muestran los atributos de un cuestor (38 AEC).
- Augusto. Moneda con un laberinto.
- Monedas de bronce de Calígula.

- Septimio Severo. Templo de Júpiter (Baalbek) en perspectiva.
- Macrino (217-218). Moneda acuñada en Neapolis (Nablus, Palestina). Monte Gerizim (samaritanos).
- Julia Paula (219-220). Templo en perspectiva e imagen zodiacal.
- Pacatiano (248). Moneda con el sistema de datación AUC.
- Valeriano (255-256). Río Píramo (Cilicia).
- Moneda de Galieno sobre la invención del alfabeto griego (dios Cadmo).
- Probo. Moneda con la titulación completa de un augusto.
- Maximiano (303). Ocho áureos, en el MAN.
- Constantino. Con gorro panonio.
- Majencio (307-312). Áureos.
- Monedas relacionadas con la CONSECRATIO.
- Monedas romanas en las que aparece el arca de Noé.
- Monedas con la leyenda DEO ET DOMINO.
- Monedas de la ciudad de Germanicia (Comagene).
- La siliqua, relacionada con las algarrobas y los quilates.
- Fulvia, la primera mujer romana que apareció en una moneda.
- Monedas romanas encontradas en Islandia.
- Moneda de Juba II de Mauritania y su esposa, Cleopatra Selene.

Última actualización: 7-7-19.

Mi definición de novela histórica

No me gustan mucho las definiciones, pero ahí va mi propuesta:

La narrativa histórica es el desarrollo literario de una hipótesis no demostrable, y tampoco refutable, sobre una determinada época o personaje histórico.

Vayamos por partes:

¿Qué es una hipótesis no refutable? Imaginemos, por ejemplo, que digo la siguiente frase: "El rey hitita Tahurwaili era pelirrojo". Seguramente no podré demostrar la veracidad de ese aserto, pero tampoco nadie podrá demostrar que es falsa, es decir, refutarla.

¿De qué serviria una frase de ese tipo en el terreno de la ciencia histórica? De muy poco, o más bien de nada. Sería una afirmación gratuita, o un ejemplo de 'hablar por hablar'. Sin embargo, esa irrefutabilidad es el principal factor que genera ficción histórica.

Porque al fin y al cabo somos humanos, y nos gusta la ficción.

En una novela, el autor o autora nos está proponiendo personajes y situaciones basados en la historia, pero no como una tesis de hechos contrastados sino como un relato unitario basado en afirmaciones. Su idea, su hipótesis, se convierte en idea literaria. En el discurso histórico científico, en cambio, se apuntan varias teorías, se evalúa la veracidad de las mismas y se contrstan los datos existentes.

Hace unos siglos, los historiadores se dedicaban sobre todo a construir relatos históricos llenos de afirmaciones y dotados de una lógica interna que parecía justificar el conjunto. Hoy en día, los historiadores, al menos los serios, trazan un esquema interpretativo que puede servir para reconstruír aproximadamente el pasado. Expresan dudas, exponen alternativas, tratan los datos con minuciosidad y precaución.

Pero yo no soy historiador. Cuando escribo ficción histórica me nutro del trabajo de los historiadores y luego elaboro mis propias hipótesis creativas y construyo, si puedo, mi relato.

La estatua de Justiniano y Twitter

Cada día utilizo más Twitter, sobre todo desde que se aumentó el límite de caracteres y se facilitó la creación de hilos en los que se engarzan varios tuits. Me gusta el formato, ya que te obliga a ser breve y conciso, y te aleja de divagaciones. Se ha acuñado incluso el concepto de tuiteratura, y existen ya algunos ejemplos notables. ¿Escribiré algún día literatura en formato tuit? No lo descarto.

A fecha de hoy, mi hilo de Twitter que ha conseguido mayor difusión es uno que escribí hace unos días, mientras me hallaba de viaje por Italia y Eslovenia. Tiene que ver con una escultura de pórfido en la basílica de San Marcos de Venecia y la extraña manera con la que di con ella. Aquí tenéis el enlace a ese HILO. ¿Podríamos llamarlo tuiteratura de viajes? Quién sabe. ¿El hecho de ser tuitero te hace viajar de otra manera? ¿Dónde empieza el viaje? ¿Dónde acaba el relato que construímos acerca de ese viaje?

 
Procedencia de la foto: enlace.

Lo cierto es que el concepto de escritura y de lectura se está transformando a gran velocidad. Los blogs parecían el gran invento hace diez años y ahora parece que tendemos a formas más breves y ágiles de difusión literaria y de conocimiento en general. Es muy bonito formar parte activa de este proceso en eterno desarrollo.

El cometa

El dia u d'abril de 1997, el cometa Hale-Bopp va arribar al seu periheli, és a dir, el punt de màxima aproximació al sol, i per tant de major visibilitat. Això ho sé ara, perquè ho tenim tot a Internet, a Wikipèdia, on podem consultar dades exactes, llegir explicacions tècniques i contemplar fotos ilustratives. Però en aquells temps tot era més vague.

Durant aquells dies, aprofitant les vacances de pasqua, em trobava per terres de Soria, i va ser allí, en un d'aquells camps inacabables, en una clara nit de primavera, quan vaig vore quasi sense esperar-ho la intensa llum del cometa i la seua cua que semblava difuminar-se en el cel nocturn. Ni tan sols tinc fotos d'aquell moment, ja que eren altres temps, els de viatjar de manera imprecisa, els de no tenir una càmera per a cada moment (la foto l'he trobada en una pàgina web: enllaç).


Ara, revisant les poques fotos d'aquell viatge, sé que va ser l'any 1997, i he recordat que aquell cometa era, efectivament, el Hale-Bopp. La resta, buscar informació per Internet i lligar caps.

Fa més de vint anys de tot això. En falten encara uns milers perquè torne entre nosaltres el cometa.

Santa Catalina e Hipatia, ambas de Alejandría

¿Podemos vivir sin mitos o leyendas? Por ejemplo: ¿habría triunfado la religión cristiana sin recurrir a seres divinos y semidivinos, a personajes en cuyas historias abunda la épica y la magia, a los innumerables santos y las santas y los mártires cuyas imágenes se dejan ver en sus templos?

Más que nunca estoy leyendo relatos épicos de diferentes procedencias (persas, nórdicos), que se vienen a sumar a lo que ya conocía de la tradición grecorromana. En todas esas leyendas se ve una misma voluntad de fijar un imaginario colectivo que sirva como referente. Ejercicios de imaginación que nos hablan de lo divino y que son, también, un reflejo de nosotros mismos, o de las sociedades de las que emanan.

No tengo un especial interés por las leyendas del cristianismo. Sin embargo, cuando indago en la antigüedad tardía, tropiezo a menudo con historias de santos o de mártires, y algunas de ellas despiertan mi interés. Me ocurrió, por ejemplo, cuando descubrí por casualidad la historia de Santa Catalina de Alejandría, un relato posiblemente ficticio, como tantos otros. La sorpresa llegó cuando leí que esa leyenda cristina podía estar relacionada de alguna manera con la de la filósofa Hipatia.

















Hablé de ello en Twitter, en uno de esos largos hilos que van creciendo a medida que descubres nuevos detalles. Podría exponer aquí un resumen ordenado de toda esa información, pero prefiero mantener la frescura del hilo tal como lo fui desarrollando. Aquí tienen el enlace: Alejandra de Alejandría en tuits.

Nota sobre las imágenes:
- A la izquierda, detalle de un cuadro de Josep de Ribera, en el que puede verse a Santa Catalina; a la derecha Hipatia, en un cuadro de Alfred Seifert.

Primer capítulo de Principes Mundi en pdf

Ya puede descargarse en archivo pdf el primer capítulo de mi novela Principes mundi, publicada este mismo año. Aquí tienen el enlace, por si les apetece leer esas primeras páginas ambientadas en algún lugar de Mesopotamia, allá por el año 283 de nuestra era.



El Sha y yo

En las horas de aburrimiento de mi infancia (eran los años setenta, una época en la que no había Internet, móbiles o consolas de videojuegos), me entretenía a veces hojaeando las revistas que compraba mi madre: Hola, Pronto, Lecturas. Entre los personajes famosos de la época estaba el Sha de Persia, Mohammad Reza Pahlevi, y su esposa, Farah Diba, que se mostraban a Occidente con una imagen de glamour y de opulencia.


A finales de los setenta, la revolución liderada por Jomeini obligó al Sha y su familia a exiliarse en el extranjero, un exilio del que nunca volvieron a Irán. La prensa del corazón, p.e. el Hola, se hizo eco de esta desgracia que afligía a esta familia que parecía vivir, hasta ese momento, en un cuento de hadas.


Era evidente, ya entonces, que la imagen que el Sha proyectaba de sí mismo, tanto en su país como en el exterior, tenía poco que ver con la dura realidad que tenía que vivir el pueblo iraní bajo su régimen totalitario.

Muchas décadas han pasado desde aquellos acontecimientos de 1979. A mis recuerdos de infancia se ha añadido un sinfín de informaciones e imágenes provenientes de esa parte del mundo que parece en eterno conflicto. El régimen islámico instaurado por el ayatolá Jomeini ha sido sin duda uno de los factores determinantes en la política mundial desde entonces. El Sha parece ahora poco más que un pálido recuerdo de otros tiempos, superado por la historia. Sin embargo, para entender lo que pasó en Irán en aquellos años, y también las consecuencias actuales de todo ello, es necesario adentrarse un poco en esa figura histórica. Últimamente me estoy interesando mucho por todo lo que tenga que ver con el actual Irán o la antigua Persia (quien me siga en Twitter se habrá dado cuenta de ello). Fue así como, por recomendación de un amigo, decidí leerme un libro de Ryszard Kapuściński titulado El Sha (1982) (título original en polaco: Szachinszach).
 

El libro está escrito con brillantez, y con ese estilo inconfundible que hace que leer a Kapuściński sea siempre una experiencia grata. Destacaría sobre todo la inteligencia con la que analiza la realidad histórica, p.e. cuando explica el origen del shiísmo y su implantación en Irán, o cuando describe las causas que propiciaron la caída del Sha y el auge del movimiento islámico. Ideas de aparencia simple pero de gran calado. Una invitación a reflexionar. De hecho, en eso mismo estoy ahora: reflexionando y buscando más lecturas para ahondar en la materia.

Cierto es que ha llovido mucho desde 1982, cuando se publicó el libro. El hecho de que el autor viviera de primera mano aquellos acontecimientos le confiere al texto un valor añadido que difícilmente podría reproducirse de otra manera. Sin embardo, la única crítica que se me ocurre tiene que ver precisamente con el paso del tiempo. Estamos en pleno siglo XXI, la época de la información, del fact-check. Hemos pasado de la famosa biblioteca universal de Borges como idea abstracta a tener esa biblioteca en nuestro bolsillo, gracias a nuestro móvil. Nos hemos acostumbrado a comprobar la información, a buscar fuentes, a corroborar datos como nunca antes habíamos hecho. En ese sentido, echo en falta en el libro de Kapuściński una lista de bibliografía, o referencias concretas. A veces da la sensación de que, cuando proporciona algún dato sobre la historia o la sociedad iraní, no queda claro si se trata de hechos comprobables o, simplemente, de noticias exageradas por el paso del tiempo. Eran otros tiempos. Leyendo el libro ahora podemos suplir esas carencias sin grandes dificultades. Lo que queda intacta, por suerte, es la vigencia de su análisis.

Taq Kasra

¿Quién se acuerda hoy de Ctesifonte?

Sus ruinas, que pueden verse aún a orillas del Tigris, son un reflejo lejano de la antigua grandeza de esta ciudad, que durante siglos fue la capital de los reyes persas de la dinastía sasánida. En su momento de máximo esplendor (siglo VI - principios del VII) llegó a ser, según cuentan algunos autores, la ciudad más poblada el mundo (enlace). En realidad, los únicos restos que se conservan pertenecen al que fue en su día el palacio de Cosroes (Taq Kasra). (foto: Wikimedia Commons.)


La decadencia de Ctesifonte empezó a mediados del siglo VII, tras la conquista árabe y la fundación de Baghdad, la nueva capital. Ctesifonte fue perdiendo importancia hasta quedar completamente abandonada. Ya en el siglo X no era más que un conjunto de ruinas de donde se sacaban materiales de construcción para la nueva ciudad. Algunos poetas persas, como Khaqani (siglo XII), se inspiraron en esas ruinas para componer algunos de sus poemas.

¿Por qué hablo de todo ello en este blog? Muy sencillo: la acción de mi novela Principes Mundi empieza precisamente en ese lugar, en Ctesifonte.